Quiero un Millennial en la oficina

ByJavier Roda

Quiero un Millennial en la oficina

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Soy Josep, un miembro de los muchos que tiene la generación Baby Boomer, los sufridos nacidos a principios de la década de los 60. Hemos vivido con la necesidad de superar las penas que nuestros padres padecieron en la postguerra, unos padres obsesionados en que sus hijos “prosperaran”. El esfuerzo constante y la dedicación sin frenos a la empresa ha sido lo que ha guiado nuestro camino profesional. Trabajar duro para promocionar, para tener un coche mejor, una casa mejor, una televisión mejor, etc.

Fuimos la primera generación con un acceso masivo a la Universidad, pero llegamos tarde casi a todas las revoluciones. Demasiado pequeños para los grandes movimientos de finales de los 60 (el mayo francés o la revolución hippie, por ejemplo) y demasiado viejos ya para la revolución digital. Eso sí, fuimos testigos y en parte protagonistas de cosas inimaginables en nuestra niñez: el final de una dictadura y el nacimiento de un estado democrático, el final de la guerra fría, la legalización del divorcio y del aborto, el acceso masivo al mundo laboral de las mujeres, la llegada del teléfono móvil, el ordenador, internet, las redes sociales…

Afortunadamente nuestra obsesión por el esfuerzo nos dotó de grandes dosis de adaptación y supimos ir tirando con todo ello. Forjados de jóvenes en las nuevas formas de la libertad, con los años nos hemos encontrado con generaciones posteriores mucho más conservadoras que nosotros, lo que en parte nunca hemos entendido del todo.

Tras una dilatada carrera profesional dedicada al mundo comercial, actualmente soy consultor-formador en desarrollo del Talento y en mi día a día debo desenvolverme y entenderme con profesionales de mi propia generación y con las generaciones posteriores a la misma, los de la Generación X y los Millennial que ya han accedido al mundo laboral.

No son pocos los cambios que observo en todas ellas. Soy padre de dos jóvenes nacidos a finales de la década de los 80 uno y principios de los 90 el otro. Auténticos Millennial. Me gustaría daros a conocer algunas características generales de ellos por si pueden servir de guía a los profesionales que ocupan hoy lugares destacados en las organizaciones y que tienen que vérselas con la incorporación al mundo laboral de los miembros de esta generación.

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  • Olvidaros definitivamente del concepto tan idolatrado por mi generación de la orientación al esfuerzo. Al menos tal como hemos entendido nosotros este concepto de forma tradicional. Nada de poner horas por ponerlas o por parecer que así hacemos mucho. Nada de esforzarse sin objetivos ilusionantes o por el afán de conseguir más o mejores bienes materiales. Por supuesto nada de contabilizar horas, fichar y todo esto tan antiguo. Los Millennial se esfuerzan como nadie, pero siempre que algo les apasione. Si encuentran pasión por un proyecto le dedicarán al mismo todas las horas del día.
  • No les mueve la remuneración económica. Si están bien formados lo saben, si son competitivos también y si son únicos o especiales ya ni os cuento. No se mueven por dinero. Hay que ofrecerles proyecto, entusiasmo. Les mueve la oportunidad de cambiar las cosas, de hacer algo nuevo, de ser pioneros en lo que hacen.
  • No les interesa la individualidad ni les atraen los líderes carismáticos. Lo suyo es compartir, cooperar, aunar esfuerzos, disfrutar haciendo las cosas en común, potenciarse unos a otros, aprender de todo y de todos. Eso sí, querrán hacerlo todo en plano de igualdad, no les molan los jefes obsesivos ni que se pongan los galones encima de la mesa.
  • Su mercado laboral es el mundo entero. No tienen problemas en mudarse al otro lado del mundo si el proyecto es lo suficientemente apasionante. No les atan las posesiones materiales entre otras cosas porque no les interesa tenerlas y no las tienen. Viven al día, hoy aquí y mañana allá. De alquiler, con cosas prestadas, sin coche ni demasiadas posesiones, sólo aquellas que puedan transportar de forma rápida y sencilla. Eso sí, necesitan un buen ordenador, excelentes conexiones a internet y disponer de todos los dispositivos tecnológicos que les permiten estar comunicados online con el universo.
  • Su concepto de conciliación es aquel que les permita aprovechar una oferta de billete de avión de 20 euros que les permita pasar el fin de semana en Berlín, Londres o Estambul, donde con toda seguridad vive un colega que les acogerá con mucho gusto.
  • No aguantan demasiado tiempo con un proyecto porque se les acaba el entusiasmo si repiten en exceso las rutinas. Hay que saber mantenerlos dentro de un ambiente cambiante que les proporcione novedades y renovados motivos para seguir a tope con lo que hacen.
  • No necesitan despachos, oficinas ni centros laborales. Un lugar donde sentarse y conectar el ordenador con buena conexión wifi y, sobre todo, libertad de horarios, trabajar en lo posible fuera de la oficina y vivir a su aire. Por supuesto que los resultados son importantes para ellos y los plazos, la rentabilidad, etc., pero quieren conseguirlo todo a su modo y sin ataduras. Ni que hablar de que los códigos de vestimenta, las normas de comportamiento y esas cosas son como mensajes que les llegan como de la prehistoria.
  • No les preocupa el futuro, no va con ellos. Viven el presente de forma desbordante y tienen suficiente con saber lo que harán el mes que viene. No les seducen las promesas de promoción a años vista. Eso que tanto nos enganchó a nosotros de “si te esfuerzas en unos años podrás ser…” les produce una especie de urticaria y compasión a partes iguales.
  • No son fáciles de retener. Las políticas de retención del talento tendrán que renovarse con ellos. No va a ser suficiente con proponerles un atractivo plan de carrera. Querrán tener el mejor de los ambientes laborales, cooperar con colegas interesantes y que les aporten, moverse en un entorno de aprendizaje constante, disponer de proyectos novedosos que estimulen su pasión y su creatividad y tener maestros o mentores, que no jefes, que sepan manejarlos con las suficientes dosis de liderazgo personal y libertad individual. Un paquete de conceptos muy diferente del paquete de oportunidades de promoción o beneficios sociales que ofrecen hoy en día las empresas en sus políticas de retención.
  • Y, por último, pero no menos importante, los Millennial son personas comprometidas que van a exigir a las empresas altas dosis de responsabilidad social y que buscarán involucrarse en grandes proyectos que les muevan a un propósito más allá de la propia misión de la empresa a la que dediquen su talento.

Por supuesto este decálogo es válido para manejarse con los Millennial brillantes. Pero os confieso una cosa: ¿alguien conoce a un auténtico Millennial que no lo sea?

 

Josep Crusellas
Consultor Senior en Manum

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